sábado, noviembre 03, 2007


los ojos

Mis ojos ancianos contemplan el paisaje
pinceladas rotas y desvaídas
que, aparte, picaron de viruela un joven rostro
… sin problemas, sin pesares…
como si el hecho mismo de cicatrizarlo,
el paisaje,
no fuera mas que por ahondarlo
y apartar de su destino ser una imagen
dolorosamente irrealizable

y mis ojos cansados contemplan el paisaje

martes, febrero 20, 2007


engrendó un rostro vacío

Guardamos cositas pequeñas
dentro de baúles viejos,
como promontorios ideales:
son secuaces de pretensiones baldías
de todas aquellas argucias
que un día afortunado embalsamaron
el sol de invierno y las presencias extrañas

Yo, atesoro con mimo sus soledades
con pasión y cuidado de bibliotecario
y colecciono sin rituales sus descuidos

Las necedades también,
las necedades de los patriotas sin bandera,
los absurdos virulentos de los creyentes sin fe
de igual manera que la esperanzas moribundas
mis pequeñas hijas muertas los días de nostalgia

No fueron tantas veces cuando pude decir
(decir, gritar, clamar, sentenciar, desesperar):
¡Yo fui feliz! ¡Yo soy feliz!
Lástima de los amaneceres, cuando pude y no hice
cuando también sentí y no quise
Lástima también de los hombres terrenos
que no supieron faltar más a la verdad
que cuando fueron felices y no lo supieron

Quedaron las brisas marítimas de olor a sal
como nunca eternas señales de las mareas
adioses pequeñitos quizás
tal vez recuerdos imposibles para tierra adentro
(no te preocupes, amigo, no te preocupes)
de las muchas otras vidas que tuvieron

No espero ya que comprendáis
pequeñas cosas mías,
porque abalorios funestos os regalo,
ni siquiera ya os considero
garantes de alguna certeza,
valedores fieros de la duda repetida;
solo necesito un rayito de sol para vivir
aderezado por alguna caricia vuestra
algún picante que me permita dormir
o solo alguna promesa pasajera que acune mi sonrisa

cortado

Artífices de funestos logros
que son, quizás, los requerimientos
certezas aprehendidas del vacío
o más bien: recursos de supervivencia sutil

Las noches son largas
como lo son todas las noches
como lo fueron desde que se alecciono el sueño
y se contento a sus vástagos con la renuncia

No es culpa mía y no lo es
la responsabilidad de una gota de lluvia en la tormenta
individual, pero producto de la división de una constante
e igualmente argumento falaz de una excusa

“Guardó la noche sus silencios
como quien callo sus mentiras;
en lo profundo llanas y claras
y en la superficie angostas y bruscas,
como la rotura que algo vaticina”

sábado, enero 13, 2007

hace frío

Palabras que se hicieron viejas
al tocarse con el aire, al salir de mi boca
que se fraguaron untosas a fuego lento
al dejar de ser mías, al ser echadas al mundo

Mal pulido tarro de esencias huecas
de lamentos acallados y a veces alegrías
recuerdos a veces de futuros ya gastados


La superficie del agua en racimos oleaginosos
ungüentos, oleos y sudarios viscosos
memoria quizás de lagrimas negras
que al atardecer en su elemento se vertieron


Hace frío, y mis huesos se duermen
Hace frío: los pájaros han huido de su feudo en el cielo
Hace frío, pero yo no lo siento
Yo me he acostumbrado a no sentir más que cuando quiero,
como un libro olvidado

miércoles, diciembre 13, 2006

echarte de menos

Me prevengo de tus encantos, tiemblo en calma
cuando, temeroso, deshago el camino hacia tu lecho
donde he convertido tus sábanas en mi patria,
patria que me hace extranjero si no estas a mi lado

Recorro las calles llenas de gente vacías
y veo esculturas en el aire hechas por tus manos
manos aladas de venas latientes,
manos de cristal que lejanas tocaron mi cuerpo

El día se torna en noche lechosa y despoblada
lapso cruel del todo prescindible, mi destierro
porque, me parece, desde hace muchísimo tiempo
hicimos con tan solo un susurro todas las noches nuestras

Te echo de menos, incluso cuando estoy contigo
y te olvido cuando en ti pienso, y te odio un poco
solo un poco cuando te recuerdo si te escribo,
cuando anhelante te imagino y me dueles dentro

Mi sangre de vino te obedece, pendiente y en vilo
atiende a un solo pestañeo tuyo de mariposas nocturnas
que circundan el oscuro fondo de mis ojos velados
cuando, pequeño, pierdo la vista en lo alto de mi techo

Fabrico afanoso mi destino a la fuerza de tus deseos
por tanto que he perdido el instante que te he ganado,
por estar tu nombre grabado con la palabra melancolía
en la noche desesperada en que te pienso e imagino

Y siento, viéndote en mis ebrios pensamientos
borrachos de un aire cargado de tu olor,
que yo, piel, huesos y entrañas
no podré hacer ya otra cosa
sin descanso, que echarte de menos

lunes, diciembre 11, 2006

por la mañana

Ahora, en este instante, caen gotas de una alcachofa de ducha en un cuarto de baño de un piso en un barrio en una cuidad. Común, normal. Por la mañana de domingo las personas se levantan lánguidas gracias a la ociosidad del día, y nadan, yacen, en el líquido amniótico de las sábanas, los edredones y las mantas. Después, ya tarde, algunas se duchan. En el cuarto de baño de un piso de un barrio de una cuidad. Que normal, que ordinario, que común, pero a veces no lo es tanto.

Unas gotas de agua se desprenden de la ducha, y caen pesadas y brillantes sobre la piel de ella, y escucho como las que no la tocaron se estrellan contra la loza del baño, y gritan y lloran por no haber tenido la fortuna de encontrar camino deslizándose por sus hombros, sus senos, su boca, su cadera…

…caminos que mis besos y caricias recorrieron y saben de sus placeres


Yo, ahora, estoy aquí sentado y la escucho moverse en la habitación, evadido de la condena que supone su mirada y su sonrisa, capturo un momento la bella sensación de saberme prisionero de esta noche en que conocí su tacto y la ternura de sus murmullos

domingo, diciembre 10, 2006

viernes, diciembre 01, 2006

fantasmas en el espejo

En los reflejos que rebotan y son mi cara
veo el rostro distorsionado de quien no veo
como un espectro, blanco vigilante y mudo
que espera como llevar a cabo una venganza

Yo, a veces borracho, distendido y solo
le veo clavándome la mirada afilada
planeando detalladamente la estrategia

Tal vez él, figura de metal viejo y pesado
grotesco imitador de los gestos que son míos
nació un día del vacío en la pupila de mis ojos
e incapaz de dar un paso solo observa y mira

Yo acobardado de mi rostro granítico y simulado
mi cara que en conciencia propia no reconozco
me doy de bruces con él mojado en alcohol
momento gris, cuando perdí mis pasos en el alboroto

Un día me pare y con mirada igual de fija pregunte:
¿no serás acaso tu, quien en el ultimo minuto de mi vida
en el instante justo del ultimo aliento consiga el éxito
me arroje cruelmente ocupando en el lecho mi sitio
y cause pavor entre mi gente?:

¿Quién es ese Bérmano tan gris y quieto?
Ese Bérmano es Bérmano muerto